Extensiones en vivo

Desde pequeña soñaba con tener el cabello largo, que me tocara la espalda o que colgara sobre mis hombros. En los 90s cuando artistas de RnB como las TLC o Janet Jackson y supermodelos como Naomi Campbell y Tyra Banks lucían envidiables y largas melenas me preguntaba si en los Estados Unidos existía un producto mágico que hiciera crecer el cabello y que lo mantuviera lacio y saludable.

No podía explicarme como Whitney Houston tenía el pelo largo en un video, luego corto en el próximo y luego largo de nuevo. Dudaba que fuera cabello falso porque en esos tiempos las pelucas eran sintéticas y podías notar a leguas si no eran de verdad.

Hasta que un día me topé con unas revistas de salones de belleza y descubrí lo que eran las extensiones. Una de las revistas tenía fotos del antes y después y el cambio era impactante. A pesar de que finalmente había encontrado la respuesta a mi inquietud, la idea de llevar cabello falso no me llamaba la atención.

Sin embargo, aún viviendo en Panamá, decidí a averiguar cuánto costaba ponerme extensiones y quedé perpleja. Entre el cabello y la puesta puedes gastar más de 300 dólares, dependiendo del tipo de cabello y el largo. En ese momento no contaba con los recursos así que continué alisando mi cabello.

Cuando me mudé a Europa conocí africanas y afrolatinas que llevaban extensiones. En los últimos años esta tendencia se ha proliferado y cada vez más mujeres, sin distinción de raza, están usando extensiones. Comencé a averiguar sobre los tipos de cabello y métodos. Al mismo tiempo empecé a ahorrar. Estaba decidida a cumplir mi sueño y también sentía que necesitaba un cambio de look.

Al principio estaba un poco dudosa porque nunca me han gustado los salones de belleza, no sólo porque son costosos y pierdes un montón de tiempo, sino porque detesto el calor de las secadoras sobre mi rostro y luego el del blower en mi cuero cabelludo, es una especie de auto-tortura. Pero como dice el dicho: "para ser bella, hay que ver las estrellas".

Al fin me decidí y fui al salón a elegir el cabello. Me recomendaron cabello humano de la India porque el color del mismo es muy parecido al nuestro y también porque es ondulado en las puntas. Los cabellos provenientes de China, por ejemplo, son demasiado lacios y luego no se ven tan naturales. Otro cabello muy popular es el de Turquía que es menos costoso pero muy bueno también.

Igualmente, me recomendaron comprar dos melenas largas para que me durara para otras puestas. Me explicaron que podía llevar las extensiones durante 3 meses seguidos si las cuidaba bien. Luego debía dejar el cabello descansar un mes si quería ponérmelas de nuevo y puedo usar el mismo cabello la próxima vez. Por lo menos la inversión en la compra del cabello es bastante rentable. Al final de la discusión, fijamos la fecha. Me di una semana para prepararme psicológicamente.

Llegó el día cero. Ya me habían advertido que la puesta tomaba alrededor de 8 horas así que estaba preparada con merienda y todo. Empezamos a eso de las 10:30 a.m. y dos estilistas trabajaban juntas poniéndome las extensiones para terminar más rápido. Comenzaron por la parte de atrás, tomando mínimas porciones de mi cabello y las cocían con una porción casi igual del cabello nuevo. Por ser porciones tan pequeñas es que toma tanto tiempo.

Después de 4 horas terminaron de poner toda la parte de atrás, es decir, hasta casi la mitad de mi cabeza. Las estilistas no esperaban que tuviese tanto cabello. El peso del cabello nuevo más la presión (ya que cuecen las extensiones bien apretadas para que no se suelten con facilidad) empezaron a hacer mella. Sentía que me dolía el cuero cabelludo, pero todavía me faltaba mucho por seguir.

La puesta de las extensiones en la parte de arriba del cabello es la que más tiempo y dedicación toman, ya que se deben hacer con cuidado para que no se noten las costuras una vez terminado el trabajo. Ya en esta fase yo estaba agotada y adolorida. Casi no podía mover la cabeza. La parte de adelante la dejaron sin extensiones ya que estaba lo suficiente larga para cubrir las costuras y mezclarse con las extensiones.

Después de ocho horas habían terminado de ponérmelas. Luego vino la parte del secado, la más dolorosa, pero la aguanté. Cuando me levanté y me vi en el espejo no lo podía creer. El cabello me llegaba a la cintura, me veía tan diferente!! Estaba contentísima con mi nuevo look.

Los tres días siguientes me la pasé con un terrible dolor de cabeza. No podía apoyar mi cabeza en la almohada porque me dolía demasiado. Tenía el cuero cabelludo hinchado, así que casi no dormí esos días. Pero luego se fue pasando el dolor hasta que ya no sentía nada y empecé a disfrutar de mis extensiones.

Me tomé fotos y se las mandé a mi familia y estaban fascinados. Mis amigas querían saber donde me las había puesto, porque se veían super naturales. Al principio me sentía un poco extraña, porque era una diferencia bastante grande en el largo, pero me acostumbré rápidamente.

Cuido mucho mi cabello , lo cepillo cada día y me pongo rollos en la parte de adelante para que se mantenga. Voy los fines de semana a lavármelo al salón de belleza porque no me atrevo a hacerlo sola (soy pésima con el blower).

Al final cumplí mi sueño, tengo el cabello largo y me siento contenta. Creo que aunque sea una vez en la vida, debes tener la satisfacción de haber realizado algo que siempre quisiste.

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