Kirikú y la Bruja
La animación francesa no es muy conocida en Latinoamérica, ya que a nuestras salas de cines suelen proyectar con más frecuencia películas de Holywood y animaciones de Disney o de Dream Works.
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Hace poco pude disfrutar de la película animada Kirikou y la Hechicera (Kirikou et la Sorciére) y me gustó tanto que quise compartir con ustedes mis apreciaciones y recomendarla a los que tengan la oportunidad. La historia se basa en un cuento tradicional africano, donde Karabá, la hechicera, ha lanzado una maldición que mantiene a los pobladores de los Senoufo sin agua. Aquél que intente retar a Karabá es raptado y desaparece misteriosamente. En medio de la situación nace un diminuto personaje, un niño llamado Kirikou, quien apenas sale del vientre de su madre decide enfrentarse a Karabá para liberar a su pueblo del conjuro y descubrir el secreto de la maldad de la hechicera. Kirikou es valiente e intrépido y se encomienda a un sin fin de aventuras que lo llevan a conocer a sus antepasados, a retar a Karabá y así ser considerado el héroe de la tribu a pesar de su tamaño. | ![]() |
El filme está magníficamente hecho, mostrando el auténtico estilo africano sin tapujos ni tabúes, tanto en el diseño de los personajes y el colorido, como en las piezas musicales. Así, las mujeres salen con los senos descubiertos y los niños son mostrados completamente desnudos, lo que ayuda a ir educando a los pequeños respecto de la anatomía humana y a tomarla con naturalidad.
El carácter del personaje principal, el desarrollo de la historia y su inesperado final transmiten el mensaje de que no debemos permitir abusos y debemos defender nuestros derechos.
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Un elemento extra es el estupendo soundtrack compuesto por el famoso músico senegalés Youssou N'Dour, quien utilizó instrumentos tradicionales africanos para lograr un espíritu tribal. La película ha sido considerada en su país de origen como una obra que, además de entretener a los pequeños, es utilizada para la enseñanza debido a las diferentes costumbres y paisajes plasmados en ella. De esta forma, podemos ver desde la sabana africana hasta las costumbres de sus habitantes, quienes son mostrados tal y como son, tanto en sus costumbres como su vestimenta. Lo anterior es quizá el punto más fuerte de la película, pues las situaciones son mostradas como son en la vida real. |
Kirikou y la Hechicera continúa con una ya larga tradición de cooperación entre el cine africano y el europeo, y aunque fue realizada en Francia, los africanos involucrados en el proyecto lograron mantener la esencia de su cultura sin caer en los típicos estereotipos hollywoodenses. Es una excelente opción para pasar una tarde amena junto a toda la familia.
>>Ver primera parte de la película aquí







