Danzas afro en Oaxaca
En la costa Chica de Oaxaca se identifican tres danzas que son recurrentes entre la población negra : la Danza de la Tortuga, El Toro de Petate y sus 24 Caporales y Los Diablos. Esta última es quizá, la que mayor representa al grupo negro.
La música es interpretada por dos instrumentos de origen africanos: la Charrasca (quijada de burro o caballo) y la Arcuza o bote, y como legado de la colonia española, la armónica.
El vestuario de los bailarines es a base de ropa vieja y remendada. Para la danza del Toro, los bailarines llevan unas bandas cruzadas en el pecho y en la mano machetes de madera. Pequeños espejos adornan los sombreros que son confeccionados con lentejuelas y satín.
El Toro de Petate y los 24 caporales
Hace referencia según la versión collanteña, a un español de nombre Francisco Acho que vivía en la ciudad de Oaxaca
y a quien le pertenecía gran parte de la Costa Chica.
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Se dice que era dueño de 24 ranchos de ganado. Por esa época se dio una revuelta entre nativos y mestizos del lugar, por lo que Don Pancho comenzó a perder ganado y se trasladó al Rancho Santísimo, en el que vivía su caporal de mayor confianza. Grande fue su sorpresa al darse cuenta que ya no tenía ni una sola res y que solo quedaba en sus corrales un toro muy bravo, que había escapado ya de varios dueños. Para atrapar al semental tuvo que llamar a sus 24 caporales. | ![]() |
Al ritmo de la música los caporales se enfrentan al toro. El violento choque de las espadas de madera con el toro de carrizo es vistoso y estremecedor, y constituye la culminación de la danza.
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La Danza del Diablo
Lo más destacado, elaborado e impresionante del atuendo es la máscara, con frecuencia zoomórfica, que ostenda largos bigotes y barba, confeccionados con crines y colas de caballo; sin duda el elemento de mayor contenido simbólico. | ![]() |
La Danza de la Tortuga
Como muchas otras danzas de Afroamérica, la danza de la tortuga tiene la intención de representar y ridiculizar las
acciones llevadas a cabo por los españoles hacia los esclavos negros, en tiempos coloniales.
El Pancho representa al capataz, quien se ha ganado la confianza del amo para erguirse como su protegido. Esto le da la oportunidad de imitar a su dueño. Usa la binza o cuarta como símbolo de poder para reprimir a sus compañeros.
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La Minga es la mujer del Pancho. Siempre lleva a su hija en brazos, es alegre y coqueta y aprovecha cualquier oportunidad para insinuarse a los danzantes o al público, quien al final de cuentas cae en su trampa. Al elegido, le ofrece su hija para que la cargue o bese. Si éste se rehúsa, llama de inmediato al Pancho para acusarlo de despreciar a su hija. Si acepta, el Pancho llega inmediatamente para reprenderlo por tener algo con su mujer. En ambos casos, el castigo es bailar con la Minga o aportar una cooperación para la leche de la niña. Por supuesto que los castigos son aceptados de buena manera ante el temor de recibir los cuartazos del Pancho. | ![]() |
Agradecemos la colaboración del profesor Israel Reyes Larrea, Director del proyecto Fortalecimiento de las culturas indígena y afromestiza, en el municipio de Santa Ma. Huazolotitlán, quien de manera entusiasta nos envió información para preparar este artículo.









