Hamilton Naki: El jardinero cirujano

A nivel mundial se había reconocido al Profesor Christian Barnard como el primer hombre en realizar un transplante de corazón en su tierra natal, Sudáfrica. Sin embargo, detrás de esta brillante hazaña se esconde la historia de un jardinero que logró desarrollar asombrosas habilidades quirúrgicas que le permitieron tomar parte en este milagro médico.

Era el año 1967 en la cúspide del “apartheid” cuando se realizaba la operación y a pesar de los constantes estudios y pruebas realizadas en animales por el Prof. Barnard, previo a la cirugía, fue gracias a un negro sudafricano llamado Hamilton Naki que esta intervención se realizó con éxito.

Proveniente de una familia negra de bajos recursos, Naki dejó la escuela sin calificación alguna y obtuvo su primer trabajo con 14 años cortando hierba y manteniendo las canchas de tenis de la Universidad de Ciudad del Cabo.

En 1954, tuvo la oportunidad de trabajar ayudando en el cuidado de animales de laboratorio. Muy pronto fue promovido de ocuparse en el mantenimiento de las jaulas a tareas más avanzadas en el laboratorio, luego de que un profesor le hubiese pedido ayuda para anestesiar animales que serían usados en el entrenamiento de estudiantes.

El Dr. Barnard le pidió que fuera parte del equipo de respaldo en lo que se convertiría en el primer transplante de corazón exitoso a nivel mundial. Esto era una violación a las leyes de segregación racial del país, la cual, entre otras cláusulas, contemplaba que los negros no tenían derecho a recibir ningún tipo de educación médica ni trabajo en hospitales “únicamente para blancos” ni tener contacto con pacientes blancos.

El Sr. Naki era especialmente conocido por entrenar a estudiantes médicos en cómo realizar un transplante de hígado en cerdos, un proceso que se decía ser más complicado que un transplante de corazón en humanos.

Los doctores que solían observar el trabajo de Naki describían cómo él lograba fusionar minúsculos vasos sanguíneos con una delicadeza y precisión increíbles, así como culminar con tranquilidad las operaciones que los estudiantes habían comenzado.

El Prof. Ralph Kirsch, jefe del Centro de Estudios sobre el Hígado, lo describió como “una de esas extraordinarias personas que sólo se descubren después de mucho tiempo.”

"Siendo un hombre carente de educación, logró dominar técnicas quirúrgicas del nivel más alto y las pasó a otros jóvenes doctores. No creo que esto ocurra con mucha frecuencia en ninguna parte del mundo…” comentó en un tributo realizado a Naki por Internet.

Hamilton Naki frecuentemente recordaba cómo los estudiantes de medicina le pedían que los guiara. “Por eso me catalogan como un padre de la cirugía”, llegó a decir.

Al momento de su jubilación en 1991, había alcanzado únicamente el nivel de asistente de laboratorio. Pese a esto, tenía que conformarse con la miserable pensión de un jardinero debido a que su talento nunca se había hecho público.

En una ocasión, el Sr. Naki le dijo a un periodista que: “en aquella época, uno tenía que aceptar lo que ellos dijeran, ya que no había otra opción debido a las leyes del país”.

No fue sino hasta 1994, una vez finalizado el apartheid, que las contribuciones del Sr. Naki's se dieron a conocer. En el 2002, el entonces presidente, Thabo Mbeki, le concedió la orden más alta del país por sus años de servicio público. Al año siguiente, Graca Machel, la vice-canciller de la Universidad de Ciudad del Cabo y esposa del ex-presidente Nelson Mandela, lo condecoró con un decreto honorario en medicina en reconocimiento de los años de enseñanza concedidos a estudiantes que posteriormente se convirtieron en destacados cirujanos a nivel mundial.

La mayor parte de su vida profesional, la pasó en una relativa oscuridad, viviendo en las limitadas condiciones que ofrece una casa de un sólo cuarto, sin electricidad ni agua potable en los suburbios de Cabo Flats, los cuales fueron creados para “no-blancos” por el gobierno del apartheid.

Durante una entrevista realizada al Prof. Barnard por el productor Dirk de Villiers, quien preparaba un documental sobre la vida de Naki, el mismo comentó lo siguiente:

"Sólo quiero que se le haga justicia a Hamilton Naki ya que lo considero un hombre extraordinario."

"Considero que es un modelo a seguir para la juventud negra no sólo de Sudáfrica sino del mundo, ya que no hace falta tener educación o un certificado postrado en una pared para demostrar el desarrollo de una habilidad”.

Agregó que durante el apartheid había muy poco o ningún reconocimiento para un hombre negro y él quería que Hamilton Naki fuera reconocido a nivel mundial como “uno de los más grandes investigadores de todos los tiempos en materia de transplantes de corazón.”

El Profesor Barnard incluso llegó a decir que Naki tenía mucho más talento que él cuando se trataba de suturas. Naki comentó que el Prof. Barnard sufría de artritis por lo cual él le ayudaba a dictar las clases.

Justo antes de su muerte, el diario “The City Vision” publicó una carta escrita por Naki donde detallaba su niñez y su vida en el área rural de Eastern Cape, resaltando las dificultades de aquel entonces y su lucha por obtener una educación. Señaló que la hambruna y la pobreza que lo rodeaban le hicieron dejar su pueblo natal y mudarse a Ciudad del Cabo.

Durante su retiro logró cumplir uno de sus más anhelados sueños, el de recolectar dinero para una escuela en su provincial natal, con la esperanza de brindar la ecuación que ni él mismo le pudo ofrecer a sus cuatro hijos.