Perú Negro: Danza afroperuana

Cuando los patrones del Perú colonial prohibieron los tambores, los esclavos encontraron una manera de preservar sus ritmo y esencia. Usaban mesas, sillas o cualquier instrumento que hiciera ruido al sonarlo con las manos o con palitos de bambú.

En los campos, los trabajadores convertían cualquier artículo de madera en un instrumento de percusión. Al vaciar las cajas de frutas o vegetales, descubrieron la gran variedad de sonidos que producían, dependiendo de la intensidad con la que se sonaban.

Con el tiempo esas humildes cajas evolucionaron para convertirse en un instrumento de percusión formal llamado Cajón, y es hoy en día un símbolo de orgullo nacional en el Perú. En vez de erradicar los ritmos y rituales autóctonos de la cultura Africana, considerados como costumbres paganas, la iglesia católica española contribuyó sin querer a la creación de un nuevo género: la música negra de Perú, uno de los estilos más vibrantes en el Hemisferio.

Bajo la dirección de su fundador, el coreógrafo Ronaldo Campos de la Colina, el grupo Perú Negro contribuyó a revivir el género con presentaciones en colorida vestimenta, movimientos sensuales y versos históricos en sus canciones.

En sus actuaciones incluyen instrumentos auténticos como la quijada de burro que utilizan como una especie de maraca, cuyo sonido se produce con la vibración de la dentadura. Danzas como el landó y el festejo son acompañadas por sugestivos movimientos pélvicos.

Cuando pensamos en la música peruana, nos viene a la mente el estilo folclórico andino, típico de Sudamérica, con las flautas y pipas. Muchos ignoramos la existencia de un estilo más urbano como el de Perú Negro, cultivado en la Costa Pacífica del Perú en pueblos como El Carmen, donde fue conformado el grupo.

Conoce más acerca de sobre el grupo Perú Negro visitando: www.perunegro.org