El calvario de Sara Baartman

Me inspiré en relatarles la vida de Sara Baartman, gracias a un video sobre el tema que encontré en You Tube. El mensaje principal de este video es el de concientizar a las jóvenes y mujeres afroamericanas en la importancia de ser respetables, de cuidar de su reputación y dignidad, para que el sacrificio y humillación que sufrieron nuestras antepasadas no haya sido en vano.

He aquí la historia
Sara Baartman nació en 1789 en la región cercana al río Gamtoos en Cabo Este. Durante su adolescencia decidió emigrar a Cape Flats, cerca de Ciudad del Cabo donde terminó siendo esclava de unos granjeros y vivió en una pequeña cabaña hasta 1810. Ese año fue vendida al doctor británico William Dunlop, quien la persuadió para irse con él en barco hacia Inglaterra y hacer mucho dinero.

Lo que Dunlop tenía planeado, era el de presentarla en su circo como una rareza, una curiosidad científica, y hacer dinero con ella a través de exhibiciones.

Algunas partes del cuerpo de Baartman eran algo exorbitantes. Pertenecía a la tribu de los Khoisan, los cuales anatómicamente presentan una piel color miel y guardan la grasa corporal en los glúteos en vez del área del abdomen y los muslos.

Estas características son naturales para los Khoisan pero los europeos de aquella époco usaron esto como excusa para justificar sus prejuicios contra los africanos y sus rasgos. A principios de los 1800s, los europeos estaban arrogantemente obsesionados con la idea de su superioridad, así como la de demostrar que las demás razas (en particular los negros), eran inferiores y eran objeto de fascinación sexual.

Su nombre artístico sería el de "la Venus Hotentote" ('Hottentot Venus'). El término peyorativo "Hottentot", fue usado por los holandeses para referirse despectivamente a la “gente del monte”.

Venus es el nombre de la diosa romana del amor, una cruel referencia hacia Baartman, ya que la diosa Venus era admirada e idolatrada, mientras que Baartman se convirtió en un objeto de deseo y fue víctima de abusos.



Se cuenta que en sus presentaciones en Londres Baartman era obligada a pasearse desnuda en una plataforma de dos pies de altura, así como a obedecer a su guardián como un animal cuando este le ordenaba que caminase o se sentara.

Hubo protestas en Londres debido a la manera en que Sara era tratada. Las exhibiciones se llevaron a cabo en una época en la que el debate anti-esclavitud, un tema que puso bajo presión a los organizadores del circo, a los cuales el gobierno solicitó cerrar, ya que Baartman no era una participante libre. Sin embargo, Dunlop logró probar que ella había firmado un contrato con él. Se duda sobre el hecho de que Sara alguna vez haya visto este documento.

Cuatro años después, Sara fue entregada a un organizador de espectáculos con animales salvajes en París donde continuó su degradante ronda de exhibiciones. En París atrajo la atención de científicos franceses, en particular la de Georges Cuvier.

Una vez que los parisinos perdieron el interés en el show de Baartman, la misma fue forzada a prostituirse. Sara no soportó ni las inclemencias del clima y la cultura europea, ni mucho menos el abuso de su cuerpo. Sola, enferma y alcohólica, falleció en 1815 a la corta edad de 25 años.

El científico Cuvier hizo una versión disecada de su cuerpo luego de remover su esqueleto, cerebro y genitales, los cuales exhibió en frascos en el Museo del Hombre en París.

Luego de 160 años de exhibición, los restos de Sara fueron removidos del ojo público en 1974. En 1994, el entonces presidente de Sudáfrica, Nelson Mandela, sugirió que sus restos fueran enviados a casa.

Sara fue finalmente enterrada el 9 de agosto de 2002, Día de la Mujer, en la región cerca del Río Gamtoos en Cabo Este, donde nació.

Quise compartir esta reflexión con ustedes, pues no debemos contribuir a ser vistas como objetos sexuales, como lo muestran los videos de rap, hip hop y reggaeton.

Debemos hacernos valer, darnos a respetar, demostrar clase en el vestir, en nuestro vocabulario y en nuestra actitud, continuar educándonos y superándonos. Erradiquemos finalmente este injusto estereotipo.