Campaña de conscientización sobre el SIDA

Por Noemí Martos

Capítulo 1. ¿Qué quiero aprender... sobre el VIH?

Cuando escuchamos el término SIDA pensamos automáticamente en una enfermedad que llega como una ráfaga y acaba con nuestras vidas. Sin embargo el SIDA no es en concreto una enfermedad, más bien es el nombre que se le da a la infección producida por el VIH cuando éste ha deteriorado tanto al sistema inmunológico que ha permitido la aparición de enfermedades oportunistas.

Cuando el VIH (virus de inmunodeficiencia humana) entra en el cuerpo humano no es capaz de reproducirse sólo y va a necesitar de un tipo de células específicas de nuestras defensas llamadas linfocitos CD4.

El virus invade estas células de forma gradual y lenta, sin producir síntomas en una fase inicial, a no ser que durante este período de infección aparezcan enfermedades oportunistas. Cuando el recuento de CD4 es inferior a 200 aparece una mayor predisposición a desarrollar enfermedades oportunistas y decimos que esta persona ha desarrollado el SIDA (Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida).

En la actualidad la lucha contra el VIH se presenta optimista, estamos en la era de nuevos fármacos potentes y eficaces. Los esfuerzos van dirigidos directamente al paciente, procurando que la persona que vive con VIH pueda controlar su infección sin renunciar a una buena calidad de vida. No es fácil el inicio de un tratamiento antirretroviral ni su mantenimiento, por eso es importante encontrar estímulos que nos hagan seguir luchando y no rendirnos a pesar de los tantos inconvenientes que puedan ir surgiendo: cansancio, alteración del humor, decepción.

¿De qué depende el descenso de los CD4?
Principalmente depende de la cantidad de virus que circula por la sangre. Esta cantidad de virus recibe el nombre de carga viral y se expresa en copias por mililitros de sangre. Cuanto más elevada sea la carga viral, menor será el número de CD4. Por ello, el principal objetivo del tratamiento será conseguir bajar la carga viral lo máximo posible. Esto hará que el proceso de destrucción de las defensas pueda pararse.

Tratamiento de enfermedades oportunistas
En los años 80 con los primeros casos de Sida no se disponía de un tratamiento específico para el virus, lo único que podía hacerse era tratar las infecciones oportunistas que surgían en la fase avanzada de la enfermedad. Esta estrategia resultaba insuficiente porque podían surgir otras infecciones oportunistas.

Actualmente se considera que la medicación antirretroviral debe iniciarse antes de que el deterioro inmunológico sea demasiado considerable. Si el paciente ha desarrollado una infección oportunista, la medicación antirretroviral va acompañada del tratamiento específico para esa enfermedad. El objetivo de esto es evitar la aparición de síntomas.

El inicio del tratamiento puede esperar SÓLO en aquellos pacientes con un sistema inmunitario adecuado y unos CD4 por encima de 350, pero deberán mantener un control muy riguroso de su carga viral y CD4.

Retos actuales
A pesar de la evolución favorable persisten dos grandes desafíos: la imposibilidad de erradicar la infección y la ausencia de vacunas preventivas o terapéuticas frente al VIH.

Se ha producido un importante descenso en la aparición de enfermedades asociadas al VIH y en la mortalidad de estos pacientes, debido principalmente a los nuevos tratamientos antirretrovirales. Sin embargo estos tratamientos no han conseguido curar la infección por el VIH, ni evitar que se produzcan nuevas infecciones, cuyo control sólo depende de las medidas de prevención y de las conductas de los ciudadanos.

La epidemia por VIH en España ha penetrado en sectores de población ajenos a los tradicionales “grupos de riesgo”. Se estima que existe un número importante de personas infectadas por VIH que no lo saben. De hecho en los últimos años, más de una de cada tres personas que desarrollaron SIDA conocieron su infección por VIH coincidiendo con el diagnóstico de alguna enfermedad indicativa. Esta proporción supera el 50% dentro de la población que ha contraído la infección por transmisión sexual.

Para conseguir beneficios óptimos del tratamiento antirretroviral y frenar la transmisión del VIH, el diagnóstico precoz es clave. De ahí la importancia crucial de promocionar la prueba del VIH en personas que alguna vez hayan tenido conductas sexuales o de inyección de riesgo.

PRÓXIMO CAPÍTULO: Qué quiero aprender... sobre la medicación de VIH?
Vamos a explicar la función básica de los fármacos antirretrovirales, cómo controlan la multiplicación del VIH.
Resistencias: ¿Qué es esto? ¿Por qué aparecen?
Tipos de Fármacos Antirretrovirales e Inmunoestimuladores.

Noemí Martos nació en Madrid, con descendencia tunecina. Es farmacéutica de profesión, egresada de la Universidad de Alcalá de Henares. Posee un MBA en la industria farmacéutica y cuenta con más de 6 años de experiencia en el VIH, realizando labores de cooperación con diferentes ONGs y laboratorios. Actualmente trabaja en Roche Farma.