Un movimiento en Nicaragua

Imágenes y extracto del artículo "Afro-Latin Americans: A rising voice (Part 1)" del sitio web del periódico Miami Herald.

En remotos pueblecillos pesqueros que rodean el ancho río Kukar y a orillas de la costa Atlántica, se desarrola un pasivo movimiento civil y cultural:

Con casi 6 pies de altura y piel oscura, una chica de 17 años revolotea por la cocina, hechizada por las cuentas Africanas que adornan el vestido que usará en el primer certamen de belleza a realizarse en su pueblo.

Un artista de 47 años quien relata el dolor y la esperanza de su gente en sus canciones, hace historia convirtiéndose en el primer negro en ganar el premio cultural de más prestigio en su país.

Una activista de 30 años finalmente libera su cabello y lo deja crecer al natural, un acto que grita raza, más de lo que su propio color alguna vez pudo.

Estas historias son parte de un cambio lento pero dramático en la concientización de los negros de Nicaragua y a lo largo de América Latina. En algo parecido al movimiento por los derechos civiles en los Estados Unidos (pero sin los linchamientos, bombardeos y arrestos en masa) los negros están luchando por más derechos y recobrando su identidad cultural.

"Por muchos años era sencillamente más fácil el no ser negro, calificarte como otra cosa", comenta Michael Campbell quien creció a 18 millas río abajo en Bluefields. “Pero la clave de nuestro futuro es la de reforzar nuestra identidad, proclamar que somos negros y que estamos orgullosos de serlo".

Una atención retrasada
Los gobiernos Latinoamericanos están escuchando y finalmente han comenzado a reconocer las inequidades que han perseverado desde el tiempo de la esclavitud.

Sólo hace 4 años, Brasil creó una posición a nivel de Gabinete que se encargará de todo lo relacionado con las razas. En Colombia, los activistas han obtenido la legislación para reconocer legalmente a los negros y su historia. En Cuba, un número creciente de grupos no políticos están siendo formados para tratar los temas raciales, incluyendo el Movimiento Martin Luther King por los derechos civiles. Y en la cercana República Dominicana, algunos negros luchan por el derecho de ser categorizados como “negros” en su pasaporte ante autoridades del Estado.

Las estadísticas demuestran que los negros de la región tienen mayores probabilidades de nacer rodeados de pobreza, morir jóvenes, ser analfabetas y vivir en condiciones de vivienda precarias.

Sólo hasta ahora, las autoridades han comenzado a tomar en cuenta a la población negra, pero el Banco Mundial estima que el número asciende a entre 80 y 150 millones en Latino América, comparado a los 40.2 millones que habitan en los Estados Unidos.

El nuevo impulso por el cambio ha sido motivado por el apoyo recibido por parte de políticos afroestadounidenses, organizaciones que luchan por los derechos civiles, así como la globalización y la habilidad tecnológica de compartir experiencias humanas comunes. Es un hecho, los alguna vez aislados países de Latino América ahora tienen acceso a canales populares y culturales como MTV y BET, los cuales difunden mensajes sociales a nivel mundial.

Un grupo en desventaja
La población negra de Nicaragua es la mayor en toda Centro América. Sin embargo, sólo cuentan con una representante negra en la Asamblea Nacional, Raquel Dixon Raquel Brautigam, quien salió electa el año pasado.

Únicamente uno de cada cinco residentes de los barrios predominantemente negros de Nicaragua tiene acceso al agua potable, en comparación con el promedio nacional de tres de cinco habitantes. Entre un 4 y un 17 por ciento tiene electricidad, comparado con el promedio nacional del 49 por ciento.

Hace 20 años el país reconoció a los negros e indígenas a través de leyes autónomas, haciéndoles posible el reclamo de recursos naturales, territorios comunales, su propio gobierno y recobrar su identidad ancestral.

Por muchos años, la lucha ha sido constante a nivel regional. En la Costa Atlántica, liderada por poblados como Bluefields y Puerto Cabezas versus la Costa Pacífica (inglés vs español, criollos vs mestizos). Los criollos descendientes de patrones ingleses y sus esclavos caribeños se identifican con frecuencia como negros.

"La raza y la región están vinculadas indudablemente", comenta Juliet Hooker, oriunda de Bluefields y profesora asistente de gobierno en la Universidad de Tejas. “Nunca hemos sido reconocidos realmente en la narrativa nacional sobre la identidad. Mucha de la discriminación se ha dado a través del lente de la costa donde vivimos”.

Ahora, para los negros (alrededor de 477,000 o un 9% de los 5.3 milliones de nicaragüenses) el movimientos es predominantemente sobre visibilidad.

Líderes negros y activistas comentan que están definiendo y redefiniendo colectivamente el significado de ser negro en Nicaragua. Están trabajando en una ambiciosa agenda que incluye reasignar los distritos para una mejor representación política, una educación bilingüe y un currículum sobre la historia negra para las escuelas públicas. En adición, en marzo, la Asamblea Nacional aprobó una medida de reforma para incluir los problemas raciales en el nuevo código penal.

Antes de esto no existía ningún tipo de leyes anti-discriminatorias o acciones afirmativas. Un decreto que reconozca el racismo institucional, el cual ha sido solicitado desde hace más de dos años aún no ha sido aprobado, ya que carece del apoyo necesario para lograrlo.

Sin embargo, esta no es la primera vez que los negros se han movilizado.

Un movimiento de “Black Power” comenzó a lo largo de la costa ya a principios de 1920 a través del mensaje nacionalista de Marcus Garvey.

En los años 1960s, cuando el movimiento por los derechos civiles comenzaba en los Estados Unidos, los negros formaron una coalición para negociar mejores condiciones de vida. El esfuerzo se vio frustrado con el comienzo de la Revolución Sandinista en 1979. Luego de la guerra, los Sandinistas prometieron acabar con la discriminación racial y promover las culturas regionales. Al mismo tiempo los mismos eran acusados de precisamente lo contrario. Pasarían casi tres décadas antes de que pasos importantes se dieran durante el régimen Sandinista. Ahora, tienen una esperanza cautelosa ante la reposición del gobierno.

Versión original en inglés de este artículo en: http://www.miamiherald.com/multimedia/news/afrolatin/part1/index.html

Versión de este artículo en francés: http://guyzoducamer.afrikblog.com/archives/2007/06/20/5359940.html