Libérate de tu propia cárcel
La vida es muy corta para vivirla amargamente. Existen circunstancias como la muerte o un accidente, situaciones que están fuera de tus manos y que pueden afectarte dramáticamente. Pero también existen personas o circunstancias que tú misma decidiste hacer parte de tu vida y que te hacen infeliz.
|
Por ejemplo, que tu pareja te sea infiel, que te lastime verbal o físicamente y que por temor a él, o por creer que estás enamorada sigue siendo parte de tu diario vivir. O un trabajo que ya no te llena, no te motiva, no te satisface. Pero por miedo a perderlo o por creerte incapaz de hacer otra cosa lo asumes como tu único destino. Cosas tan simples como nuestro peso y nuestra apariencia pueden hacer que carguemos eternamente una nube gris sobre nuestra cabeza en vez de hacer algo al respecto... | ![]() |
¡Libera tus cadenas! Nada ni nadie tiene derecho a privarte de
tu felicidad.
Decídete a respirar hondo, a mirarte al espejo y
sonreír, a ponerle fin a cualquier cosa que no valga la pena.
Vence el miedo y haz algo por tu vida.
¿Perdiste la química con tu mejor amigo pero no te atreves a decírselo para no lastimarlo? Pues es hora de hacerlo, será beneficioso para ambos. ¿Estás cansada de que la ropa no te quede como tu quieres? De una vez por todas ve al gimnasio y ponte a trabajar. ¿Sientes que algo no anda bien en cuanto a tu salud y estás llena de temor? Ve al médico, sal de dudas y enfrenta la situación. ¿Estas cargando económicamente a tu familia, a un amigo o a tu pareja? Propónles compartir la carga y disfruta tú también de tu propio dinero. ¿Tienes una adicción que está acabando contigo? Busca ayuda, alguien de confianza que te puede entender y apoyar.
Para qué llevar una vida miserable, cuando la felicidad está a sólo un paso. Toma las riendas de tu futuro y alimenta tu espíritu con una gran dosis de coraje. Libérate y comienza a ser feliz.







