El poder de la mente

En ocasiones solemos atribuir las experiencias positivas o negativas que nos suceden, a un golpe de suerte o cosas del destino. ¿Pero, alguna vez te has planteado la posibilidad de que tú misma/o pudiste haber influido en el rumbo de tu vida?

Cuando las cosas no van bien es fácil echarle la culpa a los demás. Si tienes problemas con el trabajo es porque tu jefe la tiene contigo, porque la cultura de la empresa es ineficiente o simplemente porque tu posición en el trabajo es aburrida. Pero te has preguntado, ¿qué has hecho para mejorar tu situación?

Parece mentira, pero las grandes personalidades o celebridades no son la única fuente de inspiración. Tengo gran respeto y admiración por uno de los vendedores de “snacks” que pasa en el tren que tomo cada día. Este trabajo puede ser el más tedioso del mundo y así lo demuestran muchos de sus colegas. Van halando el carrito con desgano o a toda prisa y a veces ni siquiera anuncian su llegada. Esta no es la mejor estrategia de venta. Sin embargo hay un vendedor, africano por cierto, que siempre llega cantando y bailando, haciendo sonreír a todos los que vamos en el largo trayecto. Entre cantos y bromas, logra venderle un café hasta al que no lo toma. Como ven, una actitud positiva puede hacer la diferencia.

¡Y qué decir de nuestros sueños! A veces los vemos tan lejos como las estrellas, pero… será posible que estén más cerca de lo que pensamos? Es cierto que hay que tener fe, pero también hay que luchar por alcanzar nuestros sueños. Cuando uno cree en sí mismo, y confía en que lo puede lograr, como bien lo menciona Paulo Coehlo en su libro El Alquimista, “el universo conspira para hacerlo realidad”.

Todo está en la mente. Si el triunfo está en tu mente, es muy probable que se dé. Un buen ejemplo es el de un atleta que lleva meses preparándose para la gran carrera. No importa cuánto se haya esforzado, si el día de la carrera comienza a correr convencido de que va a perder, así va a ser. Aquellos que comienzan una carrera con sus objetivos claros, ya sea una maratón, una universitaria o una profesional, desarrollarán la seguridad necesaria para alcanzarlos.

Pero no siempre es fácil, ya que existen influencias externas y situaciones que pueden hacerte vulnerable. Lo importante es tener fuerza y el poder de decisión para tomar el camino que más te conviene. Si algo falla nadie se hará responsable por tí, por lo cual debes aprender de tus errores y seguir adelante con mente positiva.

Si te lo propones, puedes convertir cualquier adversidad en una oportunidad. Recuérdalo siempre, el poder está en tus manos.