Cómo manejar una discusión
Una relación amorosa no es siempre color de rosa. Al fin y al cabo, son dos personas con personalidades distintas y en algunas ocasiones pueden estar en desacuerdo. En sí, las discusiones son parte importante de la relación ya que no todo puede ser perfecto. El saber manejarlas puede ayudar a que la relación madure positivamente.
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Las discusiones se originan generalmente cuando una de las partes está de mal humor o descontenta por alguna razón, en muchas ocasiones por causas externas a la pareja: problemas en el trabajo, económicos, con los hijos o planes que no se concretan. El problema de estos ataques repentinos de mal humor es que pillan desprevenido al otro, con lo cual es difícil estar a la altura y no entrar de lleno en la discusión. | ![]() |
Una buena manera de controlar la situación es tener una actitud positiva. Si sabemos que la persona no está del mejor humor, es bueno hablar de un tema que sea relajante, prepararle su platillo preferido, contarle un evento gracioso que te paso hoy día o simplemente escucharle con atención para que deje salir el estrés.
Otra manera de llevar mejor la discusión es ponerte en el lugar del otro y hacerle ver que entiendes como se siente y que juntos pueden encontrar una solución.
Si ambos como pareja están atravesando un problema, es recomendable tratar de realizar juntos actividades que resulten placenteras para ambos. De esta manera dejan a un lado la tensión e incluso pueden llegar a conversar sobre el tema más calmados.
Si el nivel de enojo de la otra persona es muy alto, es preferirle darle su tiempo y espacio para que se tranquilice en vez de confrontarle. Lo mismo pasa si uno es el que está molesto. Es mejor tomar una ducha o salir por un rato hasta que sentirse más calmado.
¿Qué debemos evitar en una discusión?
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Actitudes que debemos promover:
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Un detalle muy importante es evitar acostarse a dormir juntos estando de pelea. Es preferible resolver el conflicto antes de ir a la cama, ya que de lo contrario, al siguiente día ambos despiertan de mal humor y el mismo los acompaña todo el día y todo el tiempo que lleven sin confrontar el problema. No hay nada más romántico que terminar una discusión en paz y dormir acurrucados.







