Educando a nuestros hijos
Por Carie Mercier Lafond
Hay un dicho que dice que los niños nacen con un pan bajo el brazo, pero desgraciadamente no nacen también con un libro de instrucciones para los papás. Nuestro propósito como padres es conseguir que nuestros hijos se conviertan el día de mañana en hombres y mujeres de bien. Educar no es fácil, pero nada que valga la pena lo es, ¿no es cierto?
De experiencias de éxito hemos sacado 5 claves que nos pueden ayudar a la hora de educar a nuestros hijos.
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1. Negociar las reglas del juego
2. La comunicación
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Del mismo modo cuándo ellos intenten decirnos algo, tenemos que ser pacientes y escucharles. Dejarles que se tomen el tiempo que necesiten y esperar hasta que terminen, no podemos interrumpirles constantemente.
Es importante que seamos coherentes y hagamos lo que les decimos. Los padres tenemos que predicar con el ejemplo porque los niños detectan rápidamente la hipocresía.
3. Hacerles sentir importantes
Es en la familia dónde tienen que encontrar nuestros hijos
comprensión y apoyo. De nuestra boca no sólo pueden salir
reproches o reprimendas. Dice el famoso psicólogo Bernabé Tierno
que por cada valoración negativa tendríamos que decirle diez
elogios a nuestro hijo. Cada vez que hace algo bien, que intenta
algo nuevo, cada progreso tiene que ser puesto en relieve por
nosotros. ¡Qué bien!¡Bravo! tienen que ser las expresiones que
escuchen nuestros hijos, no las desagradables ¡Eres un torpe!¡no
vales para nada! Queremos que nuestros hijos no tengan
complejos, no se sientan inferiores y se acepten a sí mismos.
Para eso nosotros tenemos que ayudarles y animarles a que
aprendan, a que se superen cada vez, a no tener miedo de las
dificultades, algo totalmente imposible si les criticamos una y
otra vez.
4. Cada niño es un mundo
Aunque tengamos gemelos idénticos, cada niño es completamente
distinto. Tienen unos rasgos de carácter distintos y por eso nos
tenemos que adaptar los padres a cada uno. A veces los adultos
tenemos la tendencia de comparar a los niños y eso nunca tenemos
que hacerlo. Siempre hay que buscar lo bueno que tiene cada niño
y ensalzarlo. Tener la misma ilusión con el segundo, tercer hijo
y los siguientes que con el primero.
Los niños no tienen que notar que tenemos una preferencia por uno de los hijos. El amor no se agota, sino que cuanto más se da, más tenemos, así que seamos maduros y demos amor a cada uno de nuestros hijos.
5. Hace falta tiempo.
Es necesario reservar tiempo a la familia, a los hijos. Hoy en
día tenemos tantas ocupaciones y obligaciones que a veces no les
prestamos la debida atención a los niños. Después de largas
jornadas de trabajo, llegamos a casa muy cansados, con ganas de
descansar y relajarnos. Eso está bien, pero no olvidemos que los
niños nos necesitan.
El tiempo pasado con los hijos tenemos que considerarlo como una inversión, nunca como una pérdida de tiempo. Hay múltiples actividades que podemos hacer con ellos, como cantar, hacer puzzles, contarles un cuento…
Todos los días tenemos que jugar aunque sea un poquito con ellos. A través del juego los niños aprenden un montón de cosas. Por otro lado a los adultos no nos viene mal jugar pues así desarrollamos nuestra propia creatividad que podremos utilizar en otros ámbitos, incluso en el trabajo.







