Recordando a Cirilo - Carrusel de Niños
Hace algunas semanas me vino a la mente la novela mexicana Carrusel, de la que no me perdí ni un capítulo cuando tenía unos 9 o 10 años. Y es que me identifiqué tanto con esta novela, porque los personajes tenían la misma edad que yo y se trataba un grupo de estudiantes de primaria con distintas características y personalidades.
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La novela estaba llena de estereotipos. Entre los personajes estaba la gordita romántica de la que todos hacían mofa por su peso, el niño y la niña rubios que eran por supuesto ricos, el niño pobre de rasgos indígenas que nunca tenía dinero y era el más travieso y por supuesto el negrito, Cirilo, que también era pobre pero además constantemente humillado por los demás y sobre todo por María Joaquina, la niña rubia de la que se había enamorado. | ![]() |
Más que con la novela, siempre me identifiqué con Cirilo, porque también fui víctima de discriminación en la escuela y de la crueldad de los niños. El personaje de Cirilo era el de un niño inocente y vulnerable, por lo que los otros niños se aprovechaban de él y además masoquista, ya que insistía en tratar de conquistar a María Joaquina, quien sólo tenía palabras duras e hirientes para él. Lloré muchas veces al ver estas escenas porque me recordaban a mi propia experiencia, además de que de por sí eran crueles.
Recuerdo una vez que Cirilo se puso talco en la piel para ser
blanco como María Joaquina, que duro. O cuando sus amiguitos lo
engañaron vendiéndole una crema que blanquearía su piel.
Sé que muchas veces la maestra le consolaba, pero muy pocas
veces se reprendía a María Joaquina por su actitud tan
discriminatoria, tanto racial como socialmente y realmente no
recuerdo un momento de la novela en donde ser pobre o ser negro
fuera razón de orgullo. Creo que los medios tienen tanto poder,
mueven masas, pero casi nunca usan este poder para enviar un
mensaje positivo.
Las novelas mexicanas, al menos en aquella época, siempre
estresaban el hecho de que el pobre era la chusma y que no debes
mezclarte con ellos. El pobre es mal hablado, ladrón, pandillero
y asociarte con ellos puede ser contagioso.
Los negros siempre tenían papel de sirvientes, si es que
lograban alguna vez estar en una novela, pues era rara vez.
Ahora, algo que sí me gustó de la novela y lo considero de suma
importancia es el papel de los padres de Cirilo. Siempre lo
apoyaban y le recordaban lo mucho que valía. Oraban juntos a San
Martín de Porras por un futuro mejor, libre de humillaciones.
Sus padres eran humildes pero creían en la buena educación y por
eso Cirilo estaba en una escuela mejor.
Este es un muy buen ejemplo de la importancia de la familia en
el desarrollo de los hijos y sobre todo cuando los niños
enfrentan situaciones como esta.
Yo era la niña más negrita de la clase y también fui humillada. Esto
fue muy duro para mí y afectó mi autoestima considerablemente.
Siempre me consideré fea, pensaba que ningún chico se enamoraría
de mí. Odiaba mi cabello, mi piel, mis raíces.
Pero mis padres siempre me apoyaron. Mi mamá me decía
constantemente que era una niña hermosa con un gran corazón,
siempre me dio mucho cariño, premiaba mis esfuerzos escolares y
siempre me hizo sentir como una triunfadora.
Además, como parte de mi clase de psicología en primer año de
secundaria, tuvimos un seminario sobre autoestima que me ayudó
mucho a valorarme y a quererme más.
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Creo que para todos los que coincidimos en edad con Carrusel,
esta fue una novela épica, además de ser la primera telenovela
para niños. Igual tuvo sus momentos entretenidos, personajes muy
variados (se acuerdan del chinito karateca y el gordito
travieso. Y Valeria, una de mis favoritas por su carácter y
liderazgo)
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