Afropanameños: Dos grupos un mismo origen
En el siglo XIX, una nueva era de la historia Panameña dio comienzo cuando la capital norteamericana poco a poco toma control del país, importando mano de obra extranjera para la construcción del ferrocarril.
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En 1850 unos 3,000 chinos y otros 4,000 extranjeros ingresan al istmo para construir la ruta ferroviaria. Luego de que los franceses comenzaran las excavaciones, en un fallido intento por construir el canal en 1881, los americanos aprovechan la oportunidad para terminar el proyecto, con la ayuda de un total de 83,000 trabajadores provenientes de islas caribeñas de habla inglesa y francesa. Más de 20,000 trabajadores afroantillanos habrían perecido ya durante las excavaciones realizadas bajo el mando de franceses. Otros eventualmente regresaron a sus países o emigraron a los Estados Unidos. Sin embargo, los que decidieron quedarse y sus descendientes, eran lo suficientemente numerosos para lograr un impacto considerable en la sociedad panameña. | ![]() Arribo de miles de afroantillanos al Istmo panameño |
Con la culminación de las labores principales en el canal en 1913, unos 5,000 trabajadores fueron trasladados a Bocas del Toro, para laborar en plantaciones de banano. En 1929 ya habría unos 24,000 afroantillanos en Bocas del Toro, aunque esta cifra disminuyó con el traslado de la compañía bananera a la provincia de Chiriquí. Sin embargo, la gran mayoría de los afroantillanos se concentró en las ciudades de Panamá y Colón, los puntos terminales del canal.
El separatismo cultural de los afroantillanos y su especial posición como empleados de norteamericanos contribuyó a una fricción con los panameños nativos. Los afroantillanos consideraban que tenían muy poco en común con los campesinos panameños latinizados, aún cuando los mismos en su mayoría eran negros.

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Los panañemos por su lado veían a los afroantillanos como colaboradores de los americanos, facilitando el control y división del país por parte de los Estados Unidos.
Muchos antillanos habían emigrado a Panamá con la intención de eventualmente regresar a su país. Esta actitud transitoria contribuyó a diferencias culturales y a su aislamiento de la población local. Otro factor que contribuyó a este aislamiento fue la hostilidad por parte de los panameños hispánicos hacia los afroantillanos, la cual se incrementó con la prolongación de su estancia al continuar formando parte de la fuerza laboral de la autoridad del Canal.
Los mismos enfrentaron discriminación racial por parte de los norteamericanos también. Su estatus precario se agravó con la constitución de 1941, que los privaba de la obtención de su ciudadanía panameña. Afortunadamente, este derecho fue recuperado con la constitución de 1946. La hostilidad que enfrentaron los convirtió en una minoría unida por el antagonismo cultural que confrontaban.


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Sin embargo, las nuevas generaciones afroantillanas optaron por su inclusión en la sociedad hispana y poco a poco fueron desligándose de las costumbres y creencias religiosas de sus padres. Este grupo fue educado en colegios panameños y muchos tuvieron la ventaja de hablar inglés fluidamente mientras aprendieron el español, indentificándose así con la sociedad nacional y disfrutando de una mayor aceptación.







