Vida en salud de los africanos hebreos
Sar Bakooriah tiene 68 años y es un velocista. A su edad recorre 100 metros en menos de 12 segundos. Él es uno de los 3,000 africanos hebreos israelitas que viven en Dimona, al pie de los cerros judíos del sur de Israel, donde abundan las historias de salud milagrosa.
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Los habitantes de Dimona obtuvieron la nacionalidad israelí, luego de que las autoridades israelitas rastrearan sus orígenes y determinaran que sus ancestros huyeron de los romanos mientras ocupaban Israel en el año 70 DC y emigraron al Este, Centro y Oeste de África. En Dimona se pueden encontrar hombres de cincuenta años levantando pesas en el gimnasio y abuelas de 60 que recorren 8 kilómetros cada mañana. Los africanos hebreos, quienes se establecieron en Dimona hace 37 años, mantienen una dieta vegetariana orgánica muy estricta que excluye productos lácteos e incluye mucha actividad física. | ![]() |
Los hombres lucen su estilo Afro con orgullo y las mujeres no usan químicos en su cabello, lo llevan al natural.
Desde su establecimiento en Dimona, no más de cinco de sus miembros ha muerto, y del grupo de los que nacieron en Israel ninguno ha muerto por causa natural.
La tasa de mortalidad infantil y maternal es de cero, un hecho confirmado por las autoridades sanitarias de Dimona.
"¿Si la vaca se alimenta de la vegetación y está lo suficientemente sana para que nosotros nos alimentemos de su carne , entonces por qué no vamos directamente a lo que la vaca come?", comenta Ahmadiel Ben-Yehuda, guardián del Museo Histórico de la comunidad.
Los habitantes de Dimona consideran que una de las razones principales de la alta tasa de mortalidad en África se debe, a parte de la falta de centros médicos en el continente, a la mala alimentación. Observan que en la actualidad los africanos prefieren comer, por ejemplo, el arroz blanco refinado proveniente de América en vez de el arroz moreno que se cultiva en la localidad o las frutas y vegetales que crecen alrededor, alimentos simples pero a la vez ricos y nutritivos que les ha regalado Dios.
La comunidad de hebreos africanos ha enviado a algunos de sus miembros a África para trabajar en pro de un cambio en su estilo de vida. En Benín han establecido una granja orgánica y una escuela de nutrición. En Ghana han construido una fábrica de productos de soya, un mercado de verduras y un molino de arroz local. En Sudáfrica organizan un proyecto de nutrición para las personas afectadas por el SIDA.
Sin embargo, con la importación masiva de productos prefabricados de bajo costo y el crecimiento de la industria de comida rápida en las zonas urbanas de África, será una ardua tarea lograr que los pobladores cambien sus hábitos alimenticios por opciones naturales y más sanas.







