Mi empresa, un sueño hecho realidad

Por Carie Mercier Lafond

Desde muy pequeñita me ha gustado el mundo de la empresa. Aunque mis dos padres son médicos nunca me han atraído lo más mínimo las carreras sanitarias. En lugar de pedir un maletín de médico y un fonendoscopio de plástico para jugar, siempre acababa pidiendo a los Reyes Magos un carrito de camarera o una caja registradora para contar las pesetas!!

Aún recuerdo mi primer negocio: con 5 años hice unas bolitas de barro, les puse en medio flores silvestres y se las vendí a buen precio a unas estudiantes extranjeras de intercambio. ¡Había hecho mi primera venta y al pagarme me habían sonreído! Estaba super orgullosa.

Una de las cosas que más aprecio de mis padres es que nunca nos han impuesto una carrera o profesión. Ellos nos han enseñado a trabajar duro, a esforzarnos en el campo que nosotras escojamos y nos apoyan siempre, tanto a mi como a mis hermanas. Ese espíritu de apoyo condicional lo hemos heredado y procuramos ser las mejores "cheerleaders" o animadoras de nuestras hermanas.

En la Universidad también me decidí por una carrera relacionada con el comercio y las finanzas, la Licenciatura en Ciencias Empresariales. Pude realizar parte de mi carrera en Marsella, Francia gracias a una beca Erasmus y así logré un diploma complementario como Graduada en Management Europeo. Fue una oportunidad estupenda para conocer de cerca otra cultura, recibir una formación más práctica y en clases más reducidas.

Tras licenciarme, conseguí una beca para trabajar en la Oficina Comercial de España en Toronto, Canadá. Trabajar en un ambiente diplomático, en otro continente, fue una experiencia muy enriquecedora. Después de trabajar en puestos relacionados con la contabilidad y luego el comercio internacional en empresas privadas, pensé el año pasado que era el momento de cambiar de rumbo. Había tenido mi segundo hijo, hacía ya 10 años que había obtenido mi diploma universitario, casi 10 que me había casado y para mí se había acabado una etapa. Ese deseo que tenía de tener mi propia empresa podría hacerse realidad. Todos sabemos que el momento ideal no existe, así que tenía que estudiar las circunstancias, decidirme y lanzarme ya.

Nunca tenemos que menospreciar las señales que nos manda nuestro subconsciente. Si notamos que algo no marcha bien, tenemos que investigar y mirar qué es lo que falla. La vida no es un camino en línea recta que tengamos que seguir sin mirar a derecha ni izquierda. Nadie nos obliga a seguir un rumbo determinado a toda máquina, tenemos derecho a parar. De ahí la importancia de meditar, de no descuidar nuestra vida interior, la espiritualidad. Tenemos la "obligación" de conocerse a uno mismo. Cada uno en última instancia tiene que decidir sobre su destino. Por eso en lugar de pensar lo que los demás quieren, lo que los demás esperan de nosotros, tenemos que saber lo que queremos nosotros. Sin saber lo que se quiere no es posible luchar para conseguirlo.

Es muy importante tener el apoyo de la pareja antes de crear una empresa . El montar un negocio requiere mucho esfuerzo, sacrificar tiempo libre, invertir dinero y claro en estos temas tiene mucho que decir el marido. Además, en una sociedad que se va modernizando (afortunadamente) pero que asigna a las mujeres el mayor peso en las tareas de la casa, hay que compartir y tener la complicidad completa de la pareja para poder centrarse en un trabajo tan absorbente. Juan, en mi caso es un apoyo, un cómplice en todos los ámbitos de la vida.

¿Qué pasos seguir para tener mi propia empresa? ¿Qué forma le daré? ¿Qué y cómo vender? ¿Cómo me financio? Estas y más son las preguntas que uno se hace ante un papel en blanco. Para mi fue muy útil asistir a un curso de creación de empresas en el que recibir clases sobre distintas disciplinas como derecho mercantil y laboral, logística, recursos humanos o marketing. Te pones al día sobre los últimos conocimientos, compartes experiencias y puntos de vista con los compañeros y profesores. Además al ser un curso práctico cuyo fin es diseñar un plan de empresa, día a día vas viendo más claro cómo lograr tu objetivo. Vale la pena hacer un plan de empresa aunque sea sencillo, permite anticiparse a posibles problemas, diseñar estrategias y planes , recoger información necesaria para el negocio.

Desde el mes pasado ya soy oficialmente una empresaria. Karysa Beauty ha pasado de ser una idea a una realidad inscrita en el Registro Mercantil. ¡Ya estoy fichada! El nombre que escogí para mi empresa es Karysa un nombre griego que significa belleza y amabilidad. Un toque clásico unido a la modernidad del inglés de "beauty" (belleza) El fin de mi empresa es proporcionar servicios y productos para que las mujeres se sientan bellas. Con el eslogan "el color de la belleza" subrayamos la importancia del color, de la variedad y proporcionamos productos de calidad también para las necesidades específicas de las mujeres afro, las pieles de color. Desde Karysa Beauty queremos informar sobre los productos, los ingredientes, cómo cuidar nuestro cabello, la piel y resaltar nuestros rasgos sin descuidar la salud y el bienestar. Con dos hermanas, la experiencia de los viajes y con un padre dermatólogo, tenemos la buena combinación para saber cuáles son los productos que funcionan. Así que para cualquier cosa que necesiten, no dudéis en contactarme.

Os animo a seguir vuestros sueños y a apoyar los de los demás. Si te levantas cada día con ilusión quiere decir que ya vas andando por el camino de la felicidad.