Los sí y los no de las cartas de presentación

Para el empleador, la carta de presentación refleja la manera en que te expresas. También suele demostrar si eres creativa a la hora de promocionarte a ti misma y vender tus mejores cualidades. Una buena carta de presentación puede inducir al que la recibe a interesarse por tu currículum. Por otra parte, una carta de presentación pobre mermará tus posibilidades de ser considerada para el puesto. He aquí algunos aspectos que debes tener en cuenta cuando apliques por una posición por escrito.

  • Envía tu currículum con una carta de presentación. Cabe la posibilidad de que no todos los empleadores lean las cartas, pero como no sabes qué tipo de persona va a recibir tu aplicación, procura siempre incluir una carta donde establezcas un vínculo con la empresa y con el empleador. Aunque le entregues tu currículum a un conocido que te vaya a hacer un favor, no olvides incluir una carta.
  • Resalta lo que puedes hacer por la empresa. No cometas el error de dar más importancia en tu carta a los beneficios que tendrás trabajando en la empresa en vez de lo que tú puedes aportar a la misma. En la mayoría de los casos, los empleadores quieren saber en qué puedes contribuir a la empresa, más que lo que pueden hacer para satisfacer tus metas profesionales. Tus planes de desarrollo puedes discutirlos una vez estés trabajando con ellos.
  • Incentiva a la entrevista. Con frecuencia solemos terminar la carta quedando a la espera de una respuesta. Sé proactiva y hazle saber lo interesada que estás en que te entreviste. Ponte a su disposición y si es necesario, pasados unos días contacta con la persona encargada para concertar una cita.
  • Trabaja en una redacción entretenida. No malgastes el primer párrafo con una introducción aburrida. Utilízalo para llamar la atención del empleador. Hazle saber por qué estas aplicando y resume las cualidades que te hacen la candidata perfecta para el puesto. Desarrolla tu propuesta en los párrafos siguientes resaltando tu afinidad con la empresa y tu capacidad para la posición de manera dinámica y positiva. Escribe una carta sencilla que haga que el empleador se interese por conocerte mejor.
  • Cuida la ortografía. La carta de presentación reflejará tu habilidad para escribir y comunicarte. Por ello, asegúrate de que la misma esté perfecta antes de enviarla. Léela varias veces y haz que otros la lean también para estar más segura antes de meterla en el sobre. Hasta el mínimo error ortográfico puede darle al empleador una mala impresión de ti.
  • Se precisa y concisa. Usa la carta de presentación para resaltar los aspectos de tu currículum que sean relevantes con respecto a la posición a la que estás aplicando. No la extiendas ni malgastes espacio repitiendo tu currículum por completo, solo harás que el empleador pierda tiempo e interés.
  • Diseña tu carta de acuerdo a la posición. Si estás aplicando por una vacante publicada en Internet o en el diario, y sabes que tu experiencia y conocimientos van acorde con la posición, debes relacionar el texto de tu carta, lo más posible con el anuncio para que el empleador note que conoces de qué se trata la posición, que puedes realizarla y se decida a contactarte. No cometas el error de usar una misma carta para todas tus aplicaciones con información general. Prepara una carta diferente para cada aplicación donde te especialices en la posición que te interesa.
  • Ve al grano. Evita contar una historia de tu vida en la carta de presentación. Cuatro o cinco párrafos y no más de una hoja son suficientes para promocionarte efectivamente. Olvídate de las frases rimbombantes cuando escribas tu carta. Sólo lograrás confundir y desinteresar al empleador. Una redacción sencilla pero profesional será la clave para que te den una oportunidad.