Jóvenes profesionales se enfrentan al desempleo
La educación es el pilar desde el cual las naciones se proponen a alcanzar el desarrollo en el ámbito social, económico, político y cultural. En Latinoamérica también llegó a ser una garantía de ingreso en el mercado laboral para quienes culminaban sus estudios. Sin embargo, en los últimos años se ha incrementado el número de graduados que se enfrentan a una situación de desempleo o en caso de conseguir trabajo, no reciben una remuneración justa acorde con su preparación.
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Esta situación ha generado una incertidumbre entre egresados, estudiantes y los que aspiran a ingresar al tercer nivel, ya que muchos de los que logran culminar la carrera, al no poder entrar al campo laboral, se ven obligados a ejercer otras funciones o realizar trabajos esporádicos para sobrevivir. Cabe entonces la pregunta: ¿vale la pena optar por la educación superior? El empleo y el desempleo de los jóvenes responden en gran parte al ciclo económico de cada país, y las repercusiones de la poca demanda del mercado laboral son especialmente problemáticas para los alumnos desertores. | ![]() |
Las investigaciones demuestran que la exclusión de la educación, de la formación y del empleo suele ser sistémica: los tempranos desertores escolares y otros jóvenes que corren ese riesgo, suelen proceder en gran medida de grupos étnicos, sociales y regionales específicos. Estos jóvenes deberían ser la máxima preocupación de los encargados de formular las políticas, puesto que son especialmente vulnerables a los repetidos periodos de desempleo, al desempleo a largo plazo y al trabajo intermitente y mal remunerado.
En cuanto a las oportunidades de desarrollo según el género, es necesario aumentar la participación y formación de las mujeres jóvenes. Estas, especialmente en los países en desarrollo, no suelen tener las mismas oportunidades de formación debido a los obstáculos de entrada, a las discriminaciones en los procesos de selección y a los estereotipos en materia de género. En muchos países, se anima a las jóvenes a practicar trabajos relacionados con el hogar, mientras que se fomenta que los jóvenes se embarquen en formación y empleos basados en las tecnologías modernas altamente calificadas. Como resultado, muchas jóvenes terminan realizando trabajos relativamente poco calificados, mal remunerados y con pocas perspectivas de promoción.
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Los sistemas educativos desempeñan un papel esencial en la preparación de los jóvenes para el mercado del trabajo. Es necesario que la juventud adquiera las capacidades, conocimientos y actitudes que les permitirán encontrar trabajo y hacer frente a los inesperados cambios del mercado laboral a lo largo de sus carreras profesionales. En adición, el combinar trabajos a tiempo parcial con los estudios también podría mejorar la motivación y los niveles de preparación de los jóvenes, a la vez que les permitiría adquirir una valiosa experiencia laboral. Para encontrar una solución, es necesaria una revisión de los planes y ofertas de estudios de las instituciones educativas por parte del sector público y privado, para que estén acordes con las necesidades de cada país y adoptar políticas macroeconómicas adecuadas que promuevan el crecimiento general del empleo como base para contrarrestar los problemas en el sector laboral. |
La educación sólo puede ser positiva, por lo cual es importante que los jóvenes continúen estudiando, porque las mejores oportunidades las aprovecharán quienes se preparen mejor y para ello no sólo es necesario culminar la carrera que comenzaron, sino también profundizar en sus conocimientos.








